Cada vez encontramos nuevos novedosos activos en las líneas cosméticas que encontramos en el inmenso mercado de la estética. Hoy vamos a hablar de un nuevo ingrediente. las trufas.
Las trufas forman parte de línea cosméticas de prestigiosas esteticistas como Carmen Navarro. La clave de su éxito, como comentábamos, radican en sus ingredientes estrella: las trufas blancas y negras del Piamonte, los nuevos activos de lujo que se incorporan al mundo de la estética.
Las propiedades de las trufas
Las trufas poseen propiedades alimentarias y medicinales similares al resto de las setas. Su interés cosmético radica en que contienen minerales y, sobre todo, en que son ricas en vitaminas del grupo B, especialmente riboflabina (vitamina b2) y niacina (vitamina b3).
Entre los beneficios que aportan a la piel destacan los siguientes:
• Efecto tensor. A las trufas se las conoce como “el botox natural”.
• Blanqueamiento. Estas setas ayudan a iluminara la piel y a atenuar las manchas derivadas de la exposición solar.
• Tratamiento para pieles sensibles.
• Nutrición. Las trufas trasladan a la piel sus propios nutrientes.
• Efecto antioxidante. Ayudan a las células a protegerse de la oxidación.
- Trufa negra y trufa blanca: Tras el éxito de activos como el caviar o el oro, Carmen Navarro ha decidido apostar por un ingrediente no menos lujoso. La esteticista aprovecha el poder de dos tipos de trufas, ambas recolectadas en el Piamonte italiano.
- Trufa blanca: Se la conoce como el “diamante blanco”, debido a su escasez. Aplicada sobre la piel, bloquea la producción de melanina, lo cual permite combatir los problemas de pigmentación. Además, tiene un efecto antioxidante y mejora la luminosidad, la hidratación y la nutrición cutáneas.
- Trufa negra: Contiene una mezcla de aminoácidos que actúan sobre la piel alisando las arrugas. Es decir, se trata de un ingrediente muy valioso cuando se busca un efecto ‘lifting’.

