El verano todavía no ha terminado pero ya hay que ir pensando en tu piel tras este período de vacaciones. Después de esta época, la piel sufre las consecuencias de la exposición solar.
Los principales signos del foto-envejecimiento a los que se deben prestar atención son: la aparición de pigmentaciones o manchas, rojeces, deshidratación y arrugas finas.
A esto hay que añadir las secuelas de las quemaduras solares o alergias actínicas (producidas por el sol) y los efectos nocivos de la sal y el cloro.
La Clínica Francesa Dray realiza y nos recomienda el siguiente protocolo para recuperar la piel:
1) Peeling Dermatológico
Consiste en la aplicación de una solución de activos químicos (Ácido kojico, Ácido alfa lipoico, Retinol e Hidroquinona) para eliminar, de forma controlada, una capa determinada de la piel y estimular la renovación celular. Los peelings se clasifican en función de la profundidad de la acción que llevan a cabo: en superficiales, medios y profundos.
En todos los casos se produce una descamación de las células muertas que potencia la renovación celular para una mejora considerable en el tono de la piel. Este primer paso de recuperación de la piel se produce en dos fases:
- Aplicación de un peeling químico despigmentante que se aplica en forma de mascarilla.
- El peeling se retira a las 2 o 3 horas en casa. Después se produce un pelado fino de la piel y la consecuente despigmentación de las manchas, por lo que se indica un tratamiento domiciliario para potenciar el tratamiento y regenerar la piel. La piel se regenera de 1 semana a 10 días.
2) Revitalización con vitaminas + ácido hialurónico
Tras una semana, cuando la piel se ha regenerado completamente, pasamos a la segunda fase. Se aplica un coctel de vitaminas y multitud de aminoácidos y minerales que, inyectado en puntos estratégicos del rostro, consigue aumentar la luminosidad y la calidad dela piel. El secreto está en la destreza, además de que la fórmula sea la precisa.
Para paliar el déficit de vitaminas y oligoelementos en la piel, se combinan Vitaminas A, Ce y E, altamente antioxidantes, minerales como el zinc, el cobre, el selenio, el silicio, ácido hialurónico y cuarenta aminoácidos. El rostro queda más oxigenado, la cuperosis y los poros abiertos disminuyen y la flacidez mejora.
3) Hidratación cutánea
El último paso, si bien es el más sencillo, puede que también sea el más importante.
Se trata de un tratamiento ultra-hidratante con los sérums y mascarillas más adecuados para el tipo de piel del cliente.

