La semana pasada introducimos una nueva sección dedicada a las técnicas para reducir el estrés; hoy la inauguramos tratando de la abrazoterapia.
Queremos subrayar que el orden de presentación de las distintas técnicas sigue una colocación puramente alfabética: en ningún caso queremos expresar la superioridad de una técnica sobre otra.
Aunque sea difícil creerlo en un principio, un afectuoso y sencillo abrazo puede mejorar nuestra jornada y compensar la energía negativa que nos afecta a causa del estrés: está comprobado que el contacto físico tiene poderes curativos y aumenta nuestro bienestar emocional.
Los abrazos nos permiten expresar lo que sentimos sin necesidad de palabras: es un idioma universal.
Además de eso, los abrazos provocan alteraciones fisiológicas positivas tanto en quien lo recibe cómo en quien lo da, e incluso puede aumentar la voluntad de vivir de los enfermos.
Los tipos de abrazo
Existen varios tipos de abrazo, dependiendo de la persona que estemos abrazando y de lo que queremos transmitir con ello:
- Abrazo del oso: es el característico abrazo entre padres e hijos
- Abrazo y contacto de mejillas: implica consuelo, bondad y consideración hacia la otra persona
- Abrazo oriental: es más largo y se acompaña con una inspiración; busca el contacto espiritual entre las dos personas a través del contacto físico entre los dos cuerpos
- Abrazo a tres: es típico entre padres e hijos o entre amigos; implica consuelo o expresión de felicidad
- Abrazo de costado: es ideal para pasear acompañados y disfrutar de las vistas
- Abrazo de corazón: ofrece ternura y amor incondicional; es largo, intenso, cálido y brota directamente del corazón
Qué nos ofrecen los abrazos
Los abrazos, además de ser una técnica para reducir el estrés, tiene numerosos beneficios adicionales:
- Seguridad: si no nos sentimos seguros actuamos de forma ineficiente y nuestras relaciones interpersonales empeoran
- Protección: es importante sobre todo para niños ancianos, que dependen del amor de las personas que los rodean
- Confianza: aumenta gracias a la sensación de seguridad y protección, y nos ayuda cuando el miedo se impone en nuestras iniciativas
- Fortaleza: es una energía que viene de nuestro interior y podemos transformarla en un regalo para el prójimo para hacerle sentir mejor y aumentar su fuerza vital
- Sanación: el abrazo y el contacto físico difunden energía vital capaz de sanar o aliviar dolencias menores
- Autovaloración: con un abrazo trasferimos mensajes de reconocimiento al valor y excelencia del individuo
Práctica la abrazoterapia como técnica para reducir el estrés y cuéntanos el resultado.

