Acabamos esta semana dedicada a San Valentín con unos consejos para deleitar un buen masaje sensual.
Normalmente, el propósito de los masajes es relajar el cuerpo y quitar la sensación de tensión muscular acumulada, mientras que en el caso del masaje sensual lo que queremos es descompensar a la otra persona, para que brote el anhelo de deleite.
Otra diferencia fundamental es que el masaje se ejerce normalmente sobre el músculo, mientras que el masaje sensual se fija en las terminaciones nerviosas de la piel.
Para que el masaje sensual surta los efectos esperados, es importante tanto la técnica como el ambiente que nos rodea.
Crea el ambiente perfecto para el masaje sensual
Para crear la atmosfera perfecta para un masaje sensual puedes:
- Utilizar aceites esenciales de eucalipto o manzanilla, que tienen un aroma suave y son muy relajantes.
- Servirte de velas aromáticas de mirra, eucalipto o lavanda, que con su fragancia y color recrean un ambiente de intimidad y sensualidad.
- Emplear incienso, que amplía las sensaciones de erotismo y relax.
- Poner como fondo una música sensual a muy bajo volumen. Ten cuidado que la música no sea demasiado adormecedora: queremos que la persona se relaje, pero no que se duerma.
- Finalmente, puedes aportar unas pequeñas modificaciones a la habitación en la que vas a dar el masaje: deja preparada una fuente de frutas, varias mantas y unas almohadas suaves.
Trucos para el masaje sensual
Una vez que hayas recreado el ambiente perfecto, puedes concentrarte en el masaje sensual en sí.
El masaje sensual implica el desvestimiento total, ya que vamos a centrarnos en las sensaciones que proporcionamos a través de la piel.
Los toques tienen que ser pausados y prolongados: tenemos que conectar con la piel de la otra persona y afinar sus sentidos y sensaciones.
Empezamos el masaje sensual por la cabeza, masajeando la frente desde la nariz al nacimiento del cabello alternando las dos manos y la intensidad de la presión que ejercemos: de esta forma estimulamos el centro energético situado detras de la frente.
Pasamos a masajear la espalda. La persona tiene que estar tumbada boca abajo. Recorremos toda la espalda con un toque suave hasta llegar a las nalgas; deslizamos luego las manos por los costados hacia las axilas, para luego volver a la posición incial pasando por los hombros. Repetimos esta secuencia las veces que sean necesarias para relajar a la persona.
Acabamos con los pies. Tumbamos la persona de espalda y colocamos un pequeño cojín debajo de las rodillas. Cogemos un pie con las dos y hacemos un masaje con movimientos circulares utilizando el pulgar sobre los tobillos; luego repetimos el mismo movimiento pero en la parte externa del tobillo, utilizando los tres primeros dedos de la mano. Repetimos la secuencia con el otro pie.
Relájate y deja que tus sensaciones afloren disfrutando de un masaje sensual.

